Después de mucho tiempo, finalmente tengo el platino de la trilogía de Crash Bandicoot N. Sane Trilogy y toca hablar un poco de este juego.

Crash es un personaje que me acompañó desde pequeño. Me atrevo a decir que sus juegos fueron la principal razón por la que me convertí en un aficionado al mundillo. Todavía recuerdo ir por las tardes con mis amigos a lo de “Doña Edita” para jugar al CTR (Crash Team Racing) y perder muchas veces hasta descubrir cómo utilizar los turbos.

Las veces que fui solo jugaba al Crash 2 (Cortex Strikes Back). En su momento jamás pasaba de la segunda sala porque hasta llegar ahí se me iba la hora de juego. No fue hasta cuando tuve mi propia PSX y aprendí a usar la memory card que pude terminar el juego.

El juego completo fue otra experiencia, no solo porque ahora por fin podía conocer los niveles que seguían después de la segunda cámara, sino porque además ¡había secretos!. Eso me voló la cabeza.

Tras buscar y buscar, pude encontrarlos a todos y completar el juego sin usar guías ni nada por el estilo. Fue una satisfacción que ya no se encuentra en los juegos modernos.

Cuando anunciaron el remake de la trilogía original, yo estaba muy feliz. Tenía una excusa para volver a jugar a esos juegos que tanto viciaba de niño.

Fue una grata sorpresa enterarme de que venían con todos los logros; ahora mi instinto completista estaba ansioso.

Fue fácil para mí, ya más adulto, completar los tres juegos, por supuesto cometiendo algún que otro error :P.

Pero había algo nuevo: los niveles “Future Tense” de Crash 3 y “Stormy Ascent” de Crash 1, ambos con sus correspondientes desafíos.

Future Tense fue espectacular, un nivel pensado para llevar las mecánicas de Crash 3 al límite: dos gemas y una reliquia (obviamente de oro o platino; la de zafiro no cuenta).

Stormy Ascent, por otro lado… bueno… qué decir. Fue un nivel horrible, horrible en el buen sentido.

Cabe aclarar que Stormy Ascent fue un nivel descartado del primer Crash por su dificultad. Ahora, en el remake (asumo que con algunas correcciones), lo agregaron. Y su jugabilidad le hace honor a su leyenda.

Obtener la gema no tuvo mayores complicaciones; bastaba con ser paciente con las plataformas y calcular los saltos. La reliquia, por otro lado, fue un martirio: mantener todo el timing en los saltos, con pocos momentos para estar quieto y pensar, fue muy complicado. El tiempo a superar era de 3 minutos con 30 segundos, un tiempo extremadamente largo para la mayoría de las reliquias en los tres juegos.

Tras varios intentos me di por vencido y dejé el juego hasta ahí, con ese logro faltante… era una burla. Ver un 71/74 logros era un infierno. Los otros dos logros eran sencillos, pero no tenía interés en sacarlos hasta obtener esa reliquia.

Hace unas semanas volví a bajar el juego, ya que compré un nuevo joystick, y el día de hoy ocurrió: logré obtener la reliquia de oro tras muchas repeticiones.

Al principio prestaba atención de forma activa, intentando tener el timing de cada plataforma, pero al final, cuando jugué sin ganas y con un “último intento y me voy” en la cabeza, fue cuando lo conseguí.

Es gracioso cómo cuando menos lo piensas es más sencillo.

Como sea, aquí dejo evidencia empírica de mi proeza.

Reliquia de oro de Stormy Ascent FIG 03 · Reliquia de oro de Stormy Ascent

¡Nos vemos!